Lecturas ideales para una ceremonia por la iglesia

Lecturas ideales para una ceremonia por la iglesia

lecturas - Lecturas ideales para una ceremonia por la iglesia

Si decidiste que tu boda se va a realizar por la iglesia existen varias partes de la ceremonia que requieren algunas lecturas de la Biblia. Estas lecturas pueden ser seleccionadas por el sacerdote pero tu puedes hacer recomendaciones a tu gusto. Aquí te contamos de algunas que son ideales para la ocasión.

Recuera que la boda tiene estas partes:

1. Liturgia de la Palabra
– Primera Lectura
– Salmo Responsorial
– Segunda Lectura
– Homilía (Evangelio)

2. Liturgia del Sacramento
El ritual del matrimonio en si.

Para la primera lectura, que normalmente es del antiguo testamento te recomendamos:

Gen. 1, 26-28. 31a.
“Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”

26 Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo”.
27 Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer.
28 Y los bendijo, diciéndoles: “Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra”.
31 Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el sexto día.

Gen. 2, 18-24.
“No está bien que el hombre esté solo”.

18 Después dijo el Señor Dios: “No conviene que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada”.
19 Entonces el Señor Dios modeló con arcilla del suelo a todos los animales del campo y a todos los pájaros del cielo, y los presentó al hombre para ver qué nombre les pondría. Porque cada ser viviente debía tener el nombre que le pusiera el hombre.
20 El hombre puso un nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales del campo; pero entre ellos no encontró la ayuda adecuada.
21 Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y cuando este se durmió, tomó una de sus costillas y cerró con carne el lugar vacío.
22 Luego, con la costilla que había sacado del hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre.
23 El hombre exclamó: “¡Ésta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamará Mujer, porque ha sido sacada del hombre”.
24 Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne.

Prov. 31, 10-13. 19-20. 30-31.
“Una mujer hacendosa, ¿quién la hallará?

10 Una buena ama de casa, ¿quién la encontrará? Es mucho más valiosa que las perlas.
11 El corazón de su marido confía en ella y no le faltará compensación.
12 Ella le hace el bien, y nunca el mal, todos los días de su vida.
13 Se procura la lana y el lino, y trabaja de buena gana con sus manos.
19 Aplica sus manos a la rueca y sus dedos manejan el huso.
20 Abre su mano al desvalido y tiende sus brazos al indigente.
30 Engañoso es el encanto y vana la hermosura: la mujer que teme al Señor merece ser alabada.
31 Entréguenle el fruto de sus manos y que sus obras la alaben públicamente.

Para el Salmo Responsorial te recomendamos estos salmos:

Salmo 32 (33), 12 y 18. 20-21. 11.
“La misericordia del Señor llena la Tierra”.

Salmo 33 (34), 2-3. 4-5. 6-7. 8-9.
“Gusten y vean qué bueno es el Señor”.
Salmo 102 (103). 1-2. 8 y 13. 17-18A.
“El Señor es compasivo y misericordioso”.

Salmo 111 (112). 1-2. 3-4. 5-7A. 7BC-8.9.
“Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Señor”.

Salmo 144 (145). 8-9. 10 y 15. 17. 18.
“El Señor es bueno con todos”.

Para la segunda lectura, que normalmente es del nuevo testamente te recomendamos:

Rom. 12, 1-2. 9-13. “Que la caridad entre ustedes no sea una farsa”.

1 Os exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, que ofrezcáis vuestros cuerpos como una víctima viva, santa, agradable a Dios: tal será vuestro culto espiritual.
2 Y no os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto.
9 Vuestra caridad sea sin fingimiento; detestando el mal, adhiriéndoos al bien;
10 amándoos cordialmente los unos a los otros; estimando en más cada uno a los otros;
11 con un celo sin negligencia; con espíritu fervoroso; sirviendo al Señor;
12 con la alegría de la esperanza; constantes en la tribulación; perseverantes en la oración;
13 compartiendo las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.

Efesios 5, 2a. 25-32. “Vivan en el amor como Cristo nos amó”.

2 y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros
25 Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella,
26 para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra,
27 y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada.
28 Así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo.
29 Porque nadie aborreció jamás su propia carne; antes bien, la alimenta y la cuida con cariño, lo mismo que Cristo a la Iglesia,
30 pues somos miembros de su Cuerpo.
31 = Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne. =
32 Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia.
33 En todo caso, en cuanto a vosotros, que cada uno ame a su mujer como a sí mismo; y la mujer, que respete al marido.

Juan 4, 7-12. “Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios”.

7 Queridos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.
8 Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor.
9 En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene; en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él.
10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados.
11 Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros.
12 A Dios nadie le ha visto nunca.Si nos amamos unos a otros,Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.

Ap. 19, 1. 5-9a. “Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero”.

1 Después oí en el cielo como un gran ruido de muchedumbre inmensa que decía: “¡Aleluya! La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios,
5 Y salió una voz del trono, que decía: “Alabad a nuestro Dios, todos sus siervos = y los que le teméis, pequeños y grandes.” =
6 Y oí el ruido de muchedumbre inmensa y como el ruido de grandes aguas y como el fragor de fuertes truenos. Y decían: “¡Aleluya! Porque ha establecido su reinado el Señor, nuestro Dios Todopoderoso.
7 Alegrémonos y regocijémonos y démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y su Esposa se ha engalanado
8 y se le ha concedido vestirse de lino deslumbrante de blancura – el lino son las buenas acciones de los santos”. –
9 Luego me dice: “Escribe: Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero.”

Para las lecturas del evangelio te recomendamos:

Mateo 19, 3-6. “Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre”.

3 Se acercaron a él algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le dijeron: “¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?”.
4 Él respondió: “¿No han leído ustedes que el Creador, desde el principio, los hizo varón y mujer; 5 y que dijo: Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos no serán sino una sola carne?
6 De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido”.

Mateo 22, 35-40. “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser”.

35 y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
36 “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?”.
37 Jesús le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu.
38 Este es el más grande y el primer mandamiento.
39 El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
40 De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas”.

Marcos 10, 6-9. “Al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer”.

6 Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer.
7 Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer,
8 y los dos no serán sino una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne.
9 Que el hombre no separe lo que Dios ha unido”.

Juan 15, 9-12. “Como el Padre me ha amado, así les he amado yo”.

9 Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor.
10 Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.
11 Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado.
12 Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado.

Juan 15, 12-16. “Éste es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo les he amado”.

12 Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado.
13 Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos.
14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
15 No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
16 No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda.

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